La historia de la humanidad nos ha enseñado que el fin de cada conflicto deja sus huellas imborrables que se constituyen en la génesis del siguiente, es como si la maldición de la irracionalidad humana se proyectara infaliblemente en el tiempo.
Si miramos el desarrollo de la historia desde los más remotos orígenes de la humanidad podemos ver objetivamente que la historia es una simple cadena de “fines y comienzos”, sin que nunca se pueda ver con claridad que la violencia desaparece del comportamiento humano y que la paz se constituye en centro de la historia y de la vida humana.
Es tan claro lo anterior que solo basta hoy mirar un mapa del planeta para entender como es la guerra una constante y poder observar la cantidad de puntos del planeta que se encuentran en guerra.
Pero hoy más que nunca nos encontramos ante una nueva escalada de carácter mundial, es decir, nos encontramos envueltos en una nueva guerra fría, que ante las voces de guerra de algunos elementos, parece que es inevitable que se inicie otra confrontación universal.
Y se dijo hace unos veinte años, al final de la anterior guerra fría, que el mundo se encontraba ya libre de cualquier posibilidad confrontación universal, vaya falacia, fue ni más ni menos que desconocer los designios de la historia.
Es claro que al finalizar la guerra fría, ante la inevitable desintegración de la anterior URSS, la lucha interna en tantas regiones, países y etnias, se convierte en la génesis de la nueva confrontación y es esa lucha por la autonomía, la independencia y la autodeterminación lo que da origen a la nueva guerra fría que de nuevo involucra a Rusia y a los demás países, como si el tiempo regresara envuelto en oscuros presagios de muerte.
La confrontación entre una antigua república integrante de la URSS, Georgia, la intención de anexar antiguos territorios por parte de Rusia, la determinación guerrerista de esta y de estados unidos y la unión europea y su brazo de guerra, la otan; la convulsión en Eurasia y Asia, Medio Oriente, y África; la proyección como nueva potencia de bélica por parte de Rusia, hacen inevitable que estemos en presencia de una nueva confrontación, por demás, inevitable, ante las posiciones radicales de los contendientes.
Y tengo entonces que reflexionar:
---¿no existe un mecanismo mundial que impida que gobernantes arrogantes y prepotentes nos obliguen a todos los seres humanos a sufrir sus manifestaciones guerreristas, ególatras e irracionales?.
---tenemos los pacifistas que soportar, sufrir y aguantar las actitudes invasoras y violentas de gobernantes incapaces de solucionar los problemas mediante mecanismos pacíficos?.
---no es capas la comunidad mundial de obstaculizar estas manifestaciones de guerra?.
---¿o es que en realidad existen en el concierto mundial los famosos pactos oscuros de sociedades secretas que indican que de tanto en tanto se requiere de la zozobra de la guerra para sostener el “equilibrio mundial?.
¡Tiene razón la historia cuando nos enseña que una de las constantes humanas es su absoluta irracional, que se refleja y materializa en un perenne estado de violencia universal¡.