cuando descubrió que la mentira era inherente al ser humano, entendió la farsa de la existencia, la superficialidad de las relaciones humanas; aceptó que el concepto “verdad” era un simple sofisma de distracción; tuvo que admitir que madurez, personalidad, conciencia, libertad, amor, lealtad, ideología, poder, felicidad, respeto, solidaridad, dignidad, reconocimiento, grandeza, humildad, paraíso, alma, infierno, alegría, inteligencia, etc, etc, constituían la mayor mentira de la humanidad…luego de semejante descubrimiento, alcanzó la tranquilidad suficiente para ingerir el elixir que finalmente le llevaría a la verdad absoluta…la nada¡